Monumento

        "Cofradía de la Sang"      Llíria

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LA IGLESIA DE LA SANGRE,
Monumento Nacional  

Transcripción del articulo de J.Vte. Gómez, publicado en el programa de la Semana Santa de 1999

            El año 1999 se cumplío el 80 aniversario desde que la iglesia de la Sangre, nuestra querida y añorada sede de la Cofradía, fue declarada Monumento Nacional mediante Real Orden de fecha de 29 de septiembre de 1919 y publicada en la Gaceta de Madrid el día 5 de octubre de ese mismo año, siendo el primer edificio religioso de la Comunidad Valenciana en recibir tal distinción. 

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            Para tal declaración se tuvieron en cuenta sendos informes emitidos por la Real Academia de la Historia y la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en los cuales, y aunque sucintamente, se menciona a la Cofradía de la Sangre.

    En el primero de ellos se afirma: "... Desde entonces, perdida su categoría, la iglesia de la Sangre quedó relegada a segundo término, como domicilio religioso de la Cofradía de la Sangre...". Y según la Academia de Bellas Artes se dice: t.. Las restantes capillas contienen retablos modernos, pero de pésimo gusto, indicadores del abandono en que se ha tenido aquel templo desde el siglo XVII, en que fue relegado a la categoría de simple iglesia y destinada exclusivamente a los cultos sufragados por la Cofradía de la Sangre...

Actualmente la normativa referente a monumentos históricos y artísticos se halla recogida en la Ley 16/1985, de 25 de junio. del Patrimonio Histórico Español y, más recientemente, en la Ley 4/1998, de la Generalitat Valenciana, del Patrimonio Cultural Valenciano. Es por ello que la iglesia de la Sangre tiene la consideración de Bien de Interés Cultural dentro de la categoría de Monumento.

Veamos algunos artículos de esta última ley:

Art. 1/1. La presente ley tiene por objeto la protección, la conservación, la difusión, el fomento, la investigación y el acrecentamiento del patrimonio cultural valenciano.

Art. 1/2. El patrimonio cultural valenciano está constituido por los bienes muebles e inmuebles de valor histórico, artístico, arquitectónico, arqueológico, paleontológico, etnológico, documental, bibliográfico, científico, técnico, o de cualquier otra naturaleza cultural, existentes en el territorio de la Comunidad Valenciana...

 

Art. 2. Los bienes que integran el patrimonio cultural valenciano pueden ser:

a) Bienes de Interés Cultural Valenciano. Son aquellos que por sus singulares características y relevancia para el patrimonio cultural son objeto de las especiales medidas de protección, divulgación y fomento que se derivan de su declaración como tales...

Art. 6/2.. ..La Generalitat podrá establecer medios de colaboración con la Iglesia Católica al objeto de elaborar y desarrollar planes de intervención conjunta que aseguren la más eficaz protección del patrimonio cultural de titularidad eclesiástica en el ámbito de la Comunidad Valenciana...

Art. 9/1. Los poderes públicos garantizan la protección, conservación y acrecentamiento del patrimonio cultural valenciano, así como el acceso de todos los ciudadanos a los bienes que lo integran,...

Art. 26/1. Los Bienes de Interés Cultural serán declarados atendiendo a la siguiente clasificación:

A) Bienes inmuebles. Serán adscritos a alguna de las siguientes categorías: a) Monumento. Se declararán como tales las realizaciones arquitectónicas o de ingeniería y las obras de escultura colosal...

Art.38... a) La intervención respetará las características y valores esenciales del inmueble. Se conservarán sus características volumétricas, morfológicas y artísticas, así como las aportaciones de distintas épocas que hayan enriquecido sus valores originales. En caso de que se autorice alguna supresión deberá quedar debidamente documentada.

Después de esta introducción, pasamos seguidamente a transcribir en su integridad la citada Real Orden sobre declaración de Monumento Nacional de la Iglesia de la Sangre de Llíria.

MINISTERIO DE INSTRUCCIÓN PÚBLICA Y BELLAS ARTES

REAL ORDEN

Ilmo. Sr.: Visto el expediente incoado sobre declaración de Monumento Nacional de la Iglesia de la Sangre de Liria (Valencia), y de conformidad con el dictamen emitido acerca del asunto por las Reales Academias de Bellas Artes de San Fernando y de la Historia,

S. M. el REY (q. D. g.) ha tenido a bien resolver que sea declarado Monumento Nacional el expresado templo, quedando, como tal, bajo la protección del Estado y la inmediata custodia y vigilancia de la Comisión provincial de Monumentos de Valencia.

De Real orden lo digo a V. I. para su conocimiento y efectos. Dios guarde a V. I. muchos años.

 Madrid, 29 de Septiembre de 1919.

PRADO Y PALACIO  

Señor Director general de Bellas Artes.

 

Informe emitido por la Real Academia de la Historia sobre declaración de Monumento Nacional a favor de la iglesia de la Sangre, de Líria (Valencia).

Real Academia de la Historia.-

Ilmo. Sr.:  Oportunamente se recibió en esta Real Academia de la Historia, para su informe, el expediente sobre declaración de Monumento Nacional de la llamada "Iglesia de la Sangre", en Liria (Valencia).

            Llega dicho expediente a esta Academia pertrechado con los eruditisimos y concienzudos informes, emitido el uno por la Comisión de Monumentos históricos y artísticos de la provincia de Valencia, y el otro por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Tan minuciosa y excelentemente se hace en ellos la historia del monumento y se inventarían sus condiciones y méritos artísticos, que huelga el que nuestra Corporación entre de nuevo en reseñarlos. Y a mayor abundamiento, cuenta la iglesia de la Sangre, en Liria, con una bibliografía especial en la que están el libro Valencia del insigne Teodoro LLorente, y el opúsculo San Félix de Játiba y las iglesias valencianas del siglo XIII, del Sr. D. Fortunato de Selgas, nuestro ilustrado Correspondiente. Trátase, por lo tanto, de un monumento muy conocido e investigado. Bastará, pues, a esta Corporación sintetizar los datos y apreciaciones tan sabiamente expuestos en aquellos documentos y obras, especialmente los que con la Historia tienen relación.

En 1238, el Rey D. Jaime I conquistaba la región valenciana, cayendo en su poder, por lo tanto, la Edeta de los edetanos, Laura de los romanos y Liria de los árabes. En el repartimiento formado por el conquistador consta la donación hecha al Obispo de Valencia, fray Andrés Albalat, de varias casas, entre cuyos limites se hallaba la mezquita. Sobre ella se elevó la iglesia de que se trata. Estaba ya construida en 1273, de cuyo año es la sucesión, que el Obispo hace a los cartujos de Porta-Coelí, a cambio del sostenimiento de un Vicario. La cita otro documento de 1279, nombrándola "eclesiam ville Lirie". Y siguió sirviendo de única parroquia a la población, hasta que en 1627 su crecimiento impuso elevar otra, lo que se hizo con los favores de la Casa señorial de Liria y ducal de Alba. Desde entonces, perdida su categoría, la iglesia de la Sangre quedó relegada a segundo término, como domicilio religioso de la Cofradía de la Sangre, creada a raíz de la reconquista para catequizar moros y judíos.

Como arte, el Monumento es un ejemplar extraordinariamente típico de la arquitectura gótica, con arcaísmos románicos, característica de la región valenciana.

Detalladamente descrita en los informes citados, no corresponde a esta Academia sino la mención de sus elementos. Su planta es rectangular, de una sola nave, con estructura de grandes arcos apuntados, sobre los que carga la armadura de madera. Han de señalarse en ésta las pinturas, en las que se ven, a más de ornatos de varias clases, figuras y escenas de caza, torneos, etc., etc., de buena mano y rico colorido. Y, finalmente, las dos puertas y las capillas, adiciones éstas de una reforma del siglo XIV.

Resulta de todo lo expuesto que la iglesia de la Sangre en Liria es un "documento" de la formación de la sociedad valenciana en los años sucesivos a la Reconquista de D. Jaime I; y si bien no consta que sus muros hayan sido testigos de ningún hecho histórico de importancia, si lo fueron de particularidades de interés, como son ciertas condiciones del curiosisimo "Repartimiento", las relaciones eclesiásticas entre los Episcopados valenciano y leridense, y las Ordenes religiosas, la acción social de los cristianos reconquistadores sobre los moros y judíos y varias. Desde otro punto de vista la arquitectura del Monumento constituye una página interesantísima de la historia del arte cristiano en la región valenciana y en sus formas típicas a raíz de la conquista, del que ya no quedan muchos ejemplares. Y lo avalan las pinturas de la techumbre, que son "documentos" de vida civil, de indumentaria y de costumbres del siglo XIII.

Por todo lo cual, esta Academia de la Historia se asocia al parecer de su hermana la de Bellas Artes de San Fernando, abogando por la declaración de Monumento Nacional a favor de la iglesia de la Sangre de Liria.

Lo que, con devolución del expediente, tengo el honor de manifestar a V. I. para los procedentes efectos. Dios guarde a V. I. muchos años.

Madrid, 30 de Junio de 1919.
El Secretario interino, 
Juan Pérez de Guzmán y Gallo.
Señor Director general de Bellas Artes.

Informe emitido por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, sobre la declaración de Monumento Nacional de la iglesia de La Sangre, de Liria.

Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.-

Excmo. Sr: Respondiendo la Comisión provincial de Monumentos de Valencia a los deseos de las Autoridades y demás Entidades de Liria, acordó incoar el oportuno expediente para proponer a esta Real Academia la declaración de Monumento Nacional a favor de la iglesia románica que, bajo el titulo de La Sangre, se conserva en la mencionada villa: y accediendo este Cuerpo artístico a los deseos expresados por aquella Comisión, y examinado el expediente remitido, ha acordado elevar a conocimiento de V. E. el siguiente dictamen:

La petición formulada por la Comisión de Monumentos de Valencia de que sea declarada Monumento Nacional la iglesia de la Sangre, de Liria, vino ya cumplidamente informada por el Secretario de dicha Comisión, don Luis Tramoyeres Blasco, a cuyo trabajo acompañan una planta y tres fotografías de la expresada iglesia.

    De ella se ocupó D. Teodoro Llorente en su obra Valencia, de la colección España: sus Monumentos y Artes, su naturaleza e Historia, tomo 1; y después D. Fortunato de Selgas, en su interesante estudio de San Félix de Játiba y las iglesias valencianas del siglo XIII (Boletín de la Sociedad Española de Excursiones; tomo Xl, 1903, páginas 80 a 83).

Convienen los citados escritos en la antigúedad e importancia de la villa y del monumento. La Edeta, de los edetanos; la Laura, de los romanos, y la Liria, de los árabes, escribe el señor Tramoyeres, resiste la acción destructora de los siglos para llegar hasta nuestros tiempos, conservando, no obstante, restos más o menos visibles de aquellas remotas edades."

Según fundada conjetura del señor Selgas, el sitio dominante ocupado por la iglesia debió ser el mismo, o alguno próximo, donde hubo un santuario romano, un ninfeo, de cuya existencia da testimonio cierta curiosa lápida conservada en la casa rectoral, como también existe otra lápida romana, sepulcral, en la fachada de la misma iglesia. En el propio sitio, se cree, tuvieron mezquita los moros, y allí fue levantada la iglesia, a raíz de la reconquista de Liria, en 1252, por don Jaime I El Conquistador. Desde luego, hay pruebas documentales de que veintiún años después de esa fecha, o sea en 1273, ya se celebraba el culto cristiano en la iglesia de la Sangre, que sirvió de parroquia, hasta que en 1642 fue consagrada la actual. El señor Tramoyeres, haciendo constar ante todo que la antigüedad señalada a aquella fundación está corroborada por "el estilo arquitectónico del propio monumento", hace detallada exposición de los datos históricos a ella referentes, y que no transcribimos por ser ello materia más propia de la Academia hermana, a que por su Instituto corresponde.

Circunscribiéndose, pues, esta Academia al examen artístico de la iglesia de la Sangre, es de notar, ante todo, según oportunamente lo hicieron los Sres. Selgas y Tramoyeres, que pertenece a un tipo de construcciones religiosas importado en aquella región en el siglo XIII, por virtud de la conquista de D. Jaime I de Aragón, tipo arcaico representado por las iglesias de San Félix de Játiba, la del Salvador, en Sagunto, y éste de Liria, bien que la primera conserva notables restos más antiguos y las tres han sufrido modificaciones en tiempos posteriores.

La iglesia de la Sangre, en Liria, es de una sola nave, con cabecera rectangular, de muy poco fondo y capillas laterales rectangulares también. Dicha nave forma un paralelogramo que mide de longitud, desde la entrada al testero, 31 metros por 12 de ancho, y de altura hasta el vértice de la techumbre mide 12 metros. Hállase esta nave dividida por cinco arcos apuntados muy abiertos y de gran desarrollo, pues arrancan de pilares que no tienen más de 2,40 metros de altura, "sistema constructivo - dice el Sr. Tramoyeres - de uso general en la región levantina", donde "se aplicó también a los edificios civiles, y ha durado hasta fines del siglo XVI". Corresponden los arcos a otros tantos macizos que terminan en forma de frontón, sustentadores de una cubierta a dos vertientes, de madera, con cabrios apoyados en dichos macizos, y en los que a su vez apoyan los pares, llenando los espacios de tablazón.  

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El sistema constructivo, como se ve, es sencillo, económico, adoptado, sin duda, por los pocos recursos con que se levantaron esas iglesias, en las que la ausencia de bóvedas hizo innecesarios recios muros y grandes estribos de contrarresto, bien que este oficio hacen hoy los muros divisorios de las capillas, y, en opinión del Sr Selgas, fueron "al principio más cortos, pero temiendo que no fueran bastante resistentes para sufrir la presión de los arcos o acaso con la idea de cubrir la nave de bóveda de crucería, se les dio mayor longitud, como se ve perfectamente en el muro paralelo a la fachada que contrarresta el primer arco, donde se perciben las aristas verticales de los sillares de la esquina, que no se enlaza con los de la parte posteriormente ampliada, lo que sucede igualmente en las paredes laterales, sobre todo en la del lado del Evangelio, que fue construida en tres trozos cuyas juntas se manifiestan claramente en la cara exterior.

Por su parte el Sr. Tramoyeres, abundando en la misma creencia que el Sr Selgas, escribe: "Una reforma general experimentó la iglesia de la Sangre hacia la mitad del siglo XIV. Los espacios entre los pilares interiores de la planta primitiva se transformaron en capillas cubiertas de bóvedas de aristas, con sus correspondientes arcos de ingreso. En los muros laterales de estas capillas, especialmente en las del lado de la Epístola, se abrieron sencillos ojos de buey, algunos transflorados por ojivas, conforme se ve en el de la primera capilla, lado derecho, la más perfecta por su buen estado de conservación."

Y continúa el Sr Tramoyeres: "A semejanza de otras iglesias del mismo tipo, carece de ábside. La actual sacristía, adosada a la fachada posterior es un aditamento de época reciente y destinado al solo objeto que hoy tiene. Justificado el ventanal de medio punto, tapiado en la actualidad, que se ve en el frontón exterior y situado más alto que la ligera cubierta de la sacristía."

Avalora especialmente a esta iglesia en el aspecto artístico, la decoración pintada de la techumbre, a lo que no prestaron toda la atención que merece ni el Sr Selgas ni el Sr Tramoyeres, sin duda por la escasa luz que hay en aquel templo, que sólo la recibe por la puerta, las sombras producidas por los arcos, la acción del humo y el polvo, debió impedirles apreciarlo. Según nuestras noticias esa decoración polícroma, de colores blanco, rojo, azul y amarillo, consiste: en los pares, en dibujos geométricos de trazas más o menos complicadas, en los esbrios o correas y en el tablazón, con figuras, escenas de caza, torneos, etc., todo ello bien pintado, con mucho detalle, como puede apreciarse por alguna tabla desprendida que se conserva suelta en una capilla. Muy conveniente sería un detenido reconocimiento y estudio, desde andamio y con buena luz de esta techumbre, posiblemente obra de mudéjares, como la de la Catedral de Teruel, que es coetánea.

Decorada por análogo modo y en el propio estilo que la techumbre debieron estar las paredes de la cabecera, según los restos que se descubren bajo el decorado barroco del fondo, ocupado por retablos del siglo XVII.

Dos puertas tiene la iglesia, una del lado de la Epístola, en arco de medio punto, sin adorno alguno, y a los pies la principal que merece atención como rasgo característico para la clasificación del Monumento. Es una portada en arco de medio punto también, formado por archivoltas con finos baquetones en las aristas y molduras, sobre columnillas no menos finas, tres a cada lado, con anchas basas de garras y capiteles de hojas estilizadas formando doble cesta por cuadrado, tipo de capitel muy usado en el reino de Aragón y con ábacos decorados con graciosa fronda corrida. Un trepado de carolinas festonea el medio punto exterior.

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En cuanto a las demás particularidades y detalles transcribimos lo que dice el Sr Tramoyeres: "El coro, situado a los pies de la iglesia, es obra moderna. Construyóse en la primera nave de la entrada, y se reduce a una tribuna que comprende toda la sección de fachada, sostenido por dos columnas de piedra.  

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La torre de las campanas, colocada al lado izquierdo de la fachada principal, corresponde también al primitivo tipo de esta clase de fábricas en el reino de Valencia, esto es, planta cuadrada, sin adorno ni resalte alguno en sus muros y terminadas por arcos de medio punto para la colocación de las campanas, coronándola un adarbe, el “arquitrador” valenciano, de carácter defensivo; elemento muy en armonía con el servicio que prestaban estas torres, verdaderas atalayas para la vigilancia del campo y refugio de los moradores en el probable y frecuente caso de un imprevisto ataque de la hueste enemiga.

Los materiales constructivos corresponden, como los caracteres arquitectónicos, a la falta de recursos disponibles por los primitivos pobladores de Liria y a una marcada sencillez en todos los elementos de la fábrica. Los muros de argamasa, formados por fuerte hormigón de arena y cal, conforme al sistema más en uso en la región valenciana, no obstante la abundancia de piedra en las cercanías de Liria.

Los ángulos exteriores están reforzados por sillarejos, empleándose la piedra de tal la en las pilastras y arcos de la nave, sin adorno alguno de molduras.

De las doce capillas de que consta la iglesia, la mejor conservada es, según tenemos dicho, la primera de la derecha. Subsiste el antiguo retablo, pintado hacia el año 1390 por un artista valenciano, y debió ser costeado por la familia que tenía el patronato de la capilla, como lo justifican dos urnas cinerarias colocadas en los tercios a ambos muros laterales. El mal estado de los escudos heráldicos que se ven en estas urnas y en la clave del arco, no permiten señalar la familia a que pertenecieron, pero, sin duda, fue de las más principales de la villa.

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Las restantes capillas contienen retablos modernos, pero de pésimo gusto, indicadores del abandono en que se ha tenido aquel templo desde el siglo XVII, en que fue relegado a la categoría de simple iglesia y destinada exclusivamente a los cultos sufragados por la Cofradía de la Sangre.

En cuanto al carácter del monumento, entendemos que no le conviene el calificativo de románico que le da el Sr Tramoyeres, pues le faltan los rasgos más típicos de ese estilo, y, por el contrario, los arcos apuntados de la nave y ciertos detalles que en la anterior descripción no habrán pasado inadvertidos, revelan la arquitectura del siglo XIII, que es la ojival en su primer estilo, con techumbre de madera, como fue muy usado en el reino de Aragón, de lo que tenemos un ejemplo semejante en la capilla de Santa Agueda, de Barcelona, donde también se manifiesta un entramado idéntico sobre arcos apuntados. No puede negarse que la portada de medio punto es una tradición románica; pero al estilo gótico corresponden las molduras de sus archivoltas, sus finas columnas y su ornamentación; y ello basta para dar fisonomía a este Monumento entre los de transición del estilo románico al ojival que empezaba a desarrollarse. A lo cual, mirando al conjunto del monumento se unen las corrientes y prácticas mudéjares, patentes en la techumbre y generales en el antiguo reino de Aragón.  

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Curioso ejemplar de esa transición y mezcla de estilos es la iglesia de la Sangre, de Liria: manifestación regional valenciana de la Arquitectura del siglo XlII; interesante, por tanto, para la historia del arte patrio en uno de sus períodos más merecedores de estudio, y muy digna, por consiguiente, de ser declarada Monumento Nacional.

Dios guarde a V. E. muchos años.

Madrid, 13 de Noviembre de 1918.-
El Secretario general, 
Enrique Maria Renullés y Vargas.
Señor Director general de Bellas Artes.

(De la Gaceta de Madrid núm. 278 de 5 de octubre de 1919)

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