Cerámica

        "Cofradía de la Sang"      Llíria

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CUADROS CERÁMICOS

DE LA PASIÓN DE CRISTO Y DE LA VIRGEN

EN LA IGLESIA DE LA SANGRE DE LLÍRIA

Trabajo de investigación realizado por Amadeo Civera Marquino, Cofrade, para el libro de la semana Santa en Llíria 1999.

En el devenir de los siglos y según las necesidades del momento, la iglesia de Santa María ha sufrido diversas reformas que, afortunadamente, poco variaron su prístino estado arquitectónico y, en consecuencia, su estructura primitiva ha llegado a nuestros días; en cambio, los efectos renovadores se dejaron sentir en el aspecto decorativo. Se sustituyen retablos y frontales por los que se llevan en su momento, se mutilan, cubren y desaparecen pinturas murales suplantadas por conjuntos de azulejería, cuadros cerámicos y frondas barrocas o severidades clasicistas, creyendo así enriquecer su sobriedad anterior.

La pintura cerámica, hasta hace escasos años excluida de la Historia del Arte Valenciano, era considerada desafortunadamente como un arte industrial menor, lo que ha contribuido a que se pierdan interesantes paneles decorativos e historiados. Se trata de obras anónimas de carácter artesanal de fácil adquisición, sencilla colocación y duración indefinida, que se ubican en pavimentos o solados, zócalos o frisos murales, escaleras y cuadros cerámicos que, a más de decorativos, tienen la función práctica de proporcionar frescura a la estancia y fácil limpieza.

Llíria en general y la iglesia de la Sangre en particular forman parte de los numerosos ejemplos, repartidos en la geografía valenciana, donde la azulejería presenta una rica ornamentación, que corresponde a diversas épocas que varían desde el periodo gótico y el equilibrio renacentista hasta una complicación barroca y que, en la actualidad, con las mutilaciones y expolios que ha ido sufriendo en el transcurso del tiempo, todavía conservaba «in situ» hasta esta última restauración (1994) un interesante repertorio. En este templo se ubicaban, como ya hemos indicado, conjuntos de diversas épocas y estilos que pasamos a desarrollar en su localización y descripción y con ello queremos dar nuestra aportación y contribución a un conocimiento más completo de la pintura cerámica valenciana del siglo XVIII.

Los mayores y mejores conjuntos cerámicos se hallaban situados en lugares presenciales del templo, y lo constituyeron los cuadros cerámicos del tema piadoso de la Pasión, que ilustran los pasajes más destacables de los últimos momentos de la vida de Cristo «durante los cuales padeció, murió y resucitó» (S. Ambrosio) y de la Virgen María, así como los paneles de santos tan preferidos por el arte español. Las advocaciones más frecuentes en el siglo XVIII están dedicadas a San José, San Francisco de Asís y San Miguel Arcángel, que encontraron en la azulejería cumplida representación. Se compraban o se encargaban directamente a los fabricantes, de formato usual, los más comunes de cuatro por tres y dimensión del azulejo 21,5 x 21 '5 cm., interesante muestra de este tipo de cerámica en sucesivo crecimiento y que alcanzó gran desarrollo tanto en cantidad como en calidad. Los principales centros de producción se ubicaron en Valencia, Manises y Mislata.

En el caso concreto de la Sangre de Llíria la incuria y desinterés de los que debían haber custodiado toda esta riqueza artística, junto con los expolios y robos, sobre todo los más recientes (1987 y 1994), han contribuido a la pérdida lamentable e irrecuperable de varios de ellos.

Pictoricismo que pretende remedar la gran pintura al óleo por cuadros cerámicos de formato rectangular con mayor altura que anchura, inspirados en fuentes próximas al gusto popular, pero sobre la base de grabados o xilografías, que circulaban en forma de estampas o en hojas de gozos, en honor a Jesucristo, la Virgen y a los santos, que el ceramista simplifica e interpreta, eliminando lo superfluo y en cambio añade algún elemento fácil de pintar.

Algunas de las escenas están realizadas sobre un cartón previo e incluso por un buen pintor. Estos paneles generalmente van cerrados con molduras lisas: un bocel o filete amarillo sombreado con naranja, que remeda el oro de los marcos lígneos.

En cuanto a la ubicación, adosados en los pilares de los arcos diafragmáticos; y en lo que se refiere a composición-descripción de cada uno de estos cuadros de tema piadoso, ciclo de la Pasión y de la Virgen de los Dolores promovida por los servitas, todos ellos interesantes obras de arte, era el siguiente:

Primer arco lado de la Epístola, «VIRGEN DE LA SOLEDAD» (4 x 3 azulejos). Ocupa el eje central, sobre peana, manos juntas a la altura del pecho, cubierta por un manto tachonado de estrellas, con gran rosario como collar, la disposición del mismo es cuidadamente simétrica, gesto de tristeza o concentrado. Cortinas de caída simétrica, que sugieren un dosel. La inclusión de la peana delata la procedencia mediata de una obra de bulto; la cartera frontal con rocalla que incluye los tres clavos de la crucifixión, evidencia la utilización del modelo. Puede haberse utilizado una estampa del repertorio de las de la imprenta Laborda (Museo de Bellas Artes de Valencia).

Se conserva incompleto, faltan dos azulejos en la parte inferior ángulo izquierdo, posición vertical, y que fueron sustituidos por otros dos de cenefa.

Segundo arco lado del Evangelio junto a la primera capilla se localizaba «JESÚS NAZARENO Y ATRIBUTOS DE LA PASIÓN» (6 x 4 azulejos). Presenta motivos de serie incorporados a la banda decorativa con cantos verdes, marco «orla» de hojas de acanto en «S» enlazadas a base de meandros curvos y las mismas hojas con botones en las intersecciones. Fondo amarillo. Símbolos como la columna, martillo, alicates, escalera, flagelo, dados, Santa Faz o paño de la Verónica, ... (y además bolsa con monedas, gallo, caña, lanza, esponja, túnica, jarro y plato del lavatorio, sudario, cáliz, espada, linterna, corona de espinas, guante, clavos; todos éstos perdidos). La escena central ocupada por la imagen de un Nazareno, según se observaba en viejos testimonios fotográficos y que nos ha llegado muy incompleto.

Las estampas con los instrumentos de la pasión formaron parte de los repertorios de imprenta y se incluyeron en gozos, romances y todo tipo de impresos relacionados con las cofradías, incluso como relleno de final de capitulo en obras piadosas como el Rendimiento del tiempo perdido de Hipólito de Jesús y Rocaberti, editado en Valencia por Francisco Mestre en 1680.

Recientemente (1994) han sustraído seis de los quince azulejos que habían llegado a nuestros días.

Tercer arco lado del Evangelio, próximo a la imposta, entre la primera y segunda capilla se hallaba un «ECCE HOMO» (4 x 3 azulejos). Cristo en el centro de pie, sobre una peana, soga al cuello que se prolonga anudando sus muñecas, coronado de espinas, barbado y de pelo abundante, una caña como cetro. Capa corta sobre los hombros, la forma de la cual es semejante a otra estampa incluida en unos Gozos al Santísimo Ecce-Homo venerado en el Hospital de la Villa de Pego (Valencia), editados por imprenta de Laborda. Cortina abierta anudada con caída simétrica, con pliegues complejos e inclusión de bramantes y borlas a modo de marco.

También nos ha llegado incompleto.

Cuarto arco lado del Evangelio, junto a la segunda capilla «VIRGEN DE LOS DOLORES DEL PIE DE LA CRUZ» (4 x 3 azulejos). Con cita bíblica ocupando toda la parte inferior del cuadro «O vosotros quantos pasays por el Camino atended, y vet siay dolor tal como mi dolor» (Lamentaciones de Jeremías. Cap. 1).

A partir de la estampa de Miguel Birués de 1779 editada en Madrid, sometida a un interesante proceso de regularización: la Cruz se coloca en el centro riguroso. La línea sinuosa de los cuerpos en la estampa se acomoda aquí a una estructura piramidal más estable y sólida. Para ello el brazo izquierdo de Cristo muerto apoyado en el regazo de su madre pende y encierra el flanco derecho; la Virgen, con un solo puñal clavado en el pecho, permanece sentada al pie de la cruz, joven con velo y manto, brazo derecho en actitud de lamento, inclina ligeramente la cabeza con gesto de dolor muy contenido; la anatomía de Jesús se somete a la estricta disciplina de un perfilado menudo, técnicamente impecable. Todo estos elementos vienen a cerrar el evidente esquema triangular y denotan la sabiduría estética que posee un verdadero organizador del espacio.

Claros en el suelo, donde aparecen en primer plano instrumentos de la Pasión, los tres clavos y la corona de espinas

Robado (1987) y recuperado con gran prontitud.

Cuarto arco lado de la Epístola, entre la segunda y tercera capilla, representa a «CRISTO FLAGELADO Y MANIATADO A LA COLUMNA» (4 x 3 azulejos). Semidesnudo, enjuto y encorvado, barbado y con el pelo suelto. La columna de tipo bulbosa repetida por pintores e imagineros, Salzillo, convento de santa Ana de Jumilla (Murcia); el panel remite sobre todo al Cristo de Luís Salvador Carmona, de la iglesia parroquial de El Real de San Vicente (Toledo). El interior sugerido como un muro de sillares y vanos enrejados.

Completo y en buen estado de conservación. Sustraído (1994) y no recuperado.

Quinto arco lado del Evangelio, próximo al coro, «VIRGEN DE LOS DOLORES» (4 x 3 azulejos). Virgen de la Primera Angustia o del Primer Dolor, anuncio de la profetisa Ana. Sola, de pie, con corona estrellada, la mano derecha sobre el pecho en el que lleva clavado un solo puñal, el brazo izquierdo levemente extendido, con velo y manto. De aspecto joven dirigiendo la mirada a lo alto con gesto contenido de dolor, al fondo se ve una silueta del monte Calvario con las tres cruces vacías y nubecillas.

Faltaba una pieza en el ángulo superior izquierdo.

Quinto arco lado de la Epístola a la altura de la imposta, próximo al coro, junto a la tercera capilla «JESÚS CUSTODIADO ANTE PONCIO PILATOS» (4 x 3 azulejos), ilustra los pasajes más destacables de los últimos momentos de la vida de Cristo.

Jesús con túnica larga, de pie, maniatado sostenido por dos esbirros. Pilatos sentado en un sillón con un cojín a los pies sobre gradas, viste turbante con pluma, en primer plano la jarra y la palangana del lavatorio.

La iconografía representada en este dibujo apunta o está tomada de un dibujo o grabado de más calidad.

Se hallaba completo y en buen estado de conservación.

Todos ellos, junto a algunos otros cuadros cerámicos de santos o los correspondientes a un interesante Calvario junto a los Siete Dolores de la Virgen y los siete Dolores de San José que datan de finales del siglo XVII, además de variada tipología de orlas y cenefas, que cerraban estas composiciones de devoción popular, constituyen un acervo de la cultura de nuestro pueblo y un interesante repertorio decorativo.

Muy escasas son las noticias o referencias bibliográficas respecto a la azulejería aquí desarrollada. En primer lugar hay que mencionar a Teodoro Izquierdo quien indica: «los grutescos renacientes destruyeron la decoración medieval de flores y frutas, y por fin en el siglo XVIII, los azulejos de Manises, con Vía Crucis, Dolores de la Virgen»; también Elías Tormo indica al respecto: "... el púlpito. En éste, azulejería decorativa del siglo XVII e historiada del siglo XVIII... en la primera capilla de la derecha. Escalones con azulejos góticos aquí reunidos"; al igual que Azcárate o Antonio Beltrán. Una mayor referencia la encontramos en el Inventario Artístico de Valencia y su provincia, en donde se reseñan la mayoría de los cuadros cerámicos devocionales, y el estudio más reciente es el realizado por Inocencio V. Pérez Guillén (1991).

Cuando comenzaron las obras de restauración (febrero de 1994) fueron desmontadas y desmembradas todas estas piezas decorativas en serie al igual que los cuadros cerámicos devocionales, datables de diferentes épocas (finales del S. XVII y la mayoría del XVIII) y estilos, que probablemente no vuelvan a su primigenio lugar por lo que nuestra aportación trata de mostrar la ubicación y desarrollo de cuanto ha llegado a nuestros días e incluso las condiciones o mutilaciones en que se hallaban.

Por los años sesenta muchos cuadros estaban incompletos y junto con la documentación gráfica constituyen una importante información para un mayor conocimiento de la pintura cerámica del siglo XVI II, en el cual la valenciana alcanza un protagonismo de primera magnitud dentro de las artes suntuarias españolas por su calidad pictórica, lo cuidado del detalle y estado de conservación por lo que constituyen unos interesantes ejemplos, considerados como un arte popular que alcanza un espléndido florecimiento a finales de dicho siglo.

La mayoría de estos paneles podrían atribuirse a la Real Fábrica de Azulejos de Valencia, promovida por Marcos Antonio Disdier y por qué no también a Manises, de donde salió tanta producción de cuadros cerámicos de devoción popular y especialmente los azulejos en serie de todas las edades, góticos, renacentistas y barrocos, desde las postrimerías del siglo XIV hasta finales del siglo XVIII y que hallamos representados en la iglesia de Santa Maria o de la Sangre de Llíria.

En estos momentos estamos asistiendo a la concienciación y preocupación en numerosas poblaciones por salvar y conservar, incluso catalogar e inventariar y divulgar mediante publicaciones estos repertorios iconográficos.

Se trata de pequeñas obras de arte de marcado carácter religioso popular

AMADEO CIVERA MARQUINO

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