La Cofradia

        "Cofradía de la Sang"      Llíria

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Origenes de la Cofradía de la Sangre

    La Iglesia de a Sangre tomó este onomástico de la Cofradía del mismo nombre que, a partir del año 1642, en el que aquella perdió su categoría de Iglesia Parroquial, anualmente llamaba a sus puertas para celebrar las procesiones de la Semana Santa. Si la Cofradía le cedió su nombre, la Iglesia le dio cobijo y en el transcurso del tiempo la Cofradía la consideró como casa propia, de la Sangre, como "Casa Confraria hon se poguessen ajustar e conviguessen e tinguessen sos capitols e ajusts e altres actes concernents a dita Confraria".

    Pero, quienes eran estos "Confrares de la Sanch de Jesu crist"?. Cómo y en que año fueron establecidos? Poquísimo, por no decir absolutamente nada se sabe, dentro y fuera de la Cofradía, sobre el respecto. Como se diría en aquel entonces "de tant temps memoria de hom ens no es".

    Mas nosotros teníamos noticias de que en el Archivo del Reino de Valencia se guardaba un antiquísimo pleito, suscitado entre la Hermandad de Jesucristo y la Cofradía de la Sangre. Nos hicimos con él y a trancas y barrancas en nuestra investigación, pues el mal estado en que se encuentra, la dificultad de su lectura y el desgaste de sus hojas, algunas de ellas materialmente calcinadas por la acción del tiempo y descomposición química de la tinta, pudímos hallar datos preciosísimos, no todos, sobre la iniciación de la Cofradía de la Sangre.

    Transcribimos tal y como allí se encuentran estas noticias, las que con posterioridad comentaremos y completaremos con otros datos conseguidos, tanto en los libros parroquiales existentes en el mencionado Archivo, como en los Libros de Actas de la Cofradía.

    Este pleito tuvo lugar en la Real Audiencia de Valencia en el año 1574; y en el proceso los Cofrades de la Hermandad de Jesucristo deponen lo siguiente:

"Los quis dihuen confrares de la Sanch de Jesu crist en la Vila de Liria los mes de aquells son alguns jovens e fadrins qui de molts pochs anys a esta part se han volgut disciplinar en lo dia del divendres Sanct e dihense confrares de la Sanch de Jesu crist una part de aquells ne tinguen confraria alguna ne capitols ne algunes altres institucions fetes sobre aquells, ne aprobades e axi es ver eo diran persones algunes dignes de fe que tenen noticia de dites coses".

"lttem diu ut supra que consta esser ver ço expresament es nega que en la dita vila de Liria y haia confraria alguna de la Sanch de Jesu crist e que los quis dihuen e intitulen confrares de la Sanch de Jesu crist tinguen ne haven tengut may en la dita vila de Liria casa ne confraria alguna propria de aquella pera ajustarse a tenir capitols com la veritat sia que aquells no tinguen lnstitucions algunes ni meyns confraria formada ne aprobada e axi es ver".

"lttem diu ut supra que pera tenir los dits pretesos confrares de la Sanch de Jesu crist casa eo confraria alguna de hon aquells ixquessen en proceso lo dia del divendres sanct han procurat moltes e diverses vegades que los confrares de una confraria instituida en la dita Vila de Liria sots invocacio de la gloriossissima Verge Maria los acullissen en sa casa e los dexassen exir de aquella en lo dit dia de divendres sanct ab proceso disciplinantse en may ho han pogut obtenir e aixi es ver".

"Ittem diu ut supra que vist per los dits pretesos confrares de la Sanch de Jesu crist que no tenien casa ha hon aquells se ajuntassen pera exir disciplínantse en lo dia del divendres sanct e que los dits confrares de nostra señora nos volien acullir en sa casa feren pregar e pregaren en lo present añy als clavaris e majorais qui eren de aquesta contraria de Jesu crist ques tessen plaher de dexarlos exir de la dita casa confraria de aquells al manco lo divendres sanct propasat del present añy prometentlos que perals anys sdevenidors aquells tendrien casa de hon exir e nols donarien mes trevalls nis servirien mes de dita casa e axi es ver".

    Los Cofrades de la Hermandad de Jesucristo se reúnen para deliberar sobre esta petición y "fonch hi determinat per la major part deis dits confrares que no era cosa convenient ixquessen de la dita casa los dits pretesos confrares de la Sanch de Jesu crist axi per la concessio que aquells tenen y per evitar escandalos e avolots en sa casa e axi es ver".

    En primer lugar se nos dice que los fundadores eran unos cuantos jóvenes y solteros "jovens e fadrins" que desde hacía unos pocos años a esta parte salían disciplinándose en las procesiones del viernes santo; no especifica la fecha o año de la fundación: "de molts pochs añys a esta part"; y esta declaración se efectuaba en el año 1574. Es tan imprecisa la frase, que cualquier fecha que se eligiese sería incierta; lo único evidente es que en 1574 tenían mayorales, puesto que se cita a uno de ellos: Joan Alvaro peraire.

    En la Junta celebrada el 5 de diciembre de 1819 se nos habla de la Bula de fundación de la Cofradía: "Item trataron y deliberaron que el Prior sacase la Bula (de la fundación de la Cofradía) del Archivo para practicar las diligencias para alargar las plazas de Numerarios, etc.". Todo lo relativo a esta Bula se ignora: por quién fue otorgada, en qué fecha y contenido de la misma. Por la Junta del 2 de abril de 1815 sabemos que la Bula de fundación señalaba en 60 el número de los Cofrades Numerarios: "Primeramente atento a que cuando se fundó la Cofradía fue sólo para sesenta cofrades Numerarios y después sin facultad se admitieron asta Ciento y despues añadieron asta 163 que en el dia ay, fue acordado que sin licencia del Superior no se admita Numerario alguno aunque sea por vacante de padre asta que quede solo dicho numero reducido a Sesenta según su fundación".

    Otro de los ataques de la Hermandad de Jesucristo a la Cofradía de la Sangre es que no ha tenido nunca "Capitols ne algunes altres lnstitucions fetes sobre aquells ne aprobades". Esto es, que no tenían Reglamento alguno por el que regirse y por ende no podían ser en modo alguno Cofradía formada y aprobaba: «ni meyns sien confraria formada ne aprobada».

    Este defecto no fue sólo fundacional; trescientos años más tarde, esto es en 1871, leemos en la Junta del 16 de abril: "Seguidamente en atención a que en la Cofradia no existe ningun Reglamento fijo a que atenerse, sino una confusion de actas que de las cuales lo que en una se aprueba en otra se desaprueba, se propuso... el que por medio de una comision compuesta por cinco individuos se iziese un Reglamento nuevo, consignando en él todos cuantos actos puedan ocurrir a dicha Cofradia". Acto seguido se nombraba para este efecto a D. Francisco Bayarri Fleixi, Rector, presidente; vocales a D. José Antonio Martínez, D. Antonio Villasante Victorino Albert y D. Leandro Ramírez; y a D. Manuel Molins, Secretario.

    Tras muchas vicisitudes, en que nada positivo se alcanzó, a pesar del nombramiento de nueva comisión con vistas a dicho fin, en la Junta General del año 1904 se determina:

"Que habiéndose extraviado los estatutos y Reglamento de la Cofradía, se pidiera alguna nota sobre este asunto al cofrade Sr. Lleó y como dijera no tenía noticia de ello, quedó comisionado el Sr. Cura de pedir a Palacio el Reglamento por el que se rige la Cofradía de Sagunto o en su defecto a la de Játiva".

    En la Junta del 4 de abril de 1906 "se dió lectura al Reglamento de la Cofradía de la Ciudad de Sagunto no acordándose nada en concreto hasta la nueva Junta", que se celebró en 22 de los mismos mes y año leyéndose en ella "el Reglamento por el que se ha de regir esta Cofradía", que es el que tiene vigencia en la actualidad.

    Uno de los principales obstáculos con el que tropezó la naciente Cofradía fue la carencia de casa social, como diríamos ahora, o "Casa Confraría", como en aquel entonces se la denominaba. Ello ocasionó pleitos y disgustos, que seguidamente tendremos ocasión de apreciar.

    Por estas kalendas de 1500, de tres Cofradías tenemos noticias: La de Minerva, ubicada en la Parroquia; la Hermandad de Jesucristo, en la Casa de Jesucristo, (posiblemente el Buen Pastor); y la de la Virgen Maria, establecida sin duda alguna en «Ca la Maedeu».

    Las procesiones salían de la Parroquial y, al transcurrir por cada una de estas Casas-Cofradías, los Cofrades de cada una de ellas se incorporaban al desfile procesional.

    Como la recién fundada Cofradía de la Sangre carecía de local propio, habíase de solicitar la aquiescencia de alguna de las existentes para poder formar en las procesiones con la novedad de disciplinantes.

    Reiteradamente suplicaron a los Cofrades "de la gloriossíssima Verge Maria los acullissen en sa casa e los dexassen exir de aquella en lo dit dia del divendres sanct ab procesio disciplinatse en may ho han pogut obtenir".

    Entonces acudieron a la Hermandad de Jesucristo "e feren pregar e pregaren» el mismo favor para el presente año de 1574, prometiéndoles que para los años venideros «tendrien casa de hon exir e nols donarien mes trevalls, nis servirien mes de dita casa".

    Los Cofrades de la Hermandad de Jesucristo celebraron Junta y resolvieron desestimar la petición "per evitar escandalos y avolots en sa casa".

    Ante tal negativa y su decisión firme de salir, por medio de uno de sus mayorales, Joan Alvaro, se consiguió del Reverendo Alonso Gutiérrez, doctor en Derechos, Oficial y Vicario General de la Ciudad y Diócesis de Valencia, una provisión "eo manament als dits majoras (de la Hermandad de Jesucristo) que sots pena de excomunicacio y de cent ducats no impedixquen ni donen favor ni auxili a persona alguna pera que impedixca la Exida de la proceso deis disciplinants de la dita Sanch de Jesu crist de la casa eo confraría dels dits confrares de Jesu crist vulgarment nomenada la casa de Jesu crist"...

    Con semejante intimación, la Hermandad de Jesucristo apeló ante la Real Audiencia de Valencia, haciendo constar que dicha Hermandad y su Casa estaban bajo la protección Real, como consta en sus estatutos confirmados por el Rey D. Martín; que "la conexensa de la dita causa pertany al Señor Rey y no al dit Reverent Official" y que por ello la Cofradía de la Sangre perdía todo derecho, "ultra de les penes en que ha encorregut per haver fet gauge a la Real Jurisdiccio"...

    Habida noticia explícita de todo lo ocurrido y que con la instancia de alegación de derecho se trataba de inhibir al Vicario General, Joan Alvaro se personó ante él pidiéndole que enviara a la Villa de Liria el día de Viernes Santo a Mosén Carroz, fiscal eclesiástico para que obligase a los Cofrades de Jesucristo a entregar las llaves de la Casa a los disciplinantes, pues de lo contrario abrirían violentamente para que "entrassen en aquella los dita disciplinants e ixquessen en dita preceso".

    Pero en tanto que en Valencia se encontraba Joan Alvaro tramitando todo esto, los Cofrades de la Sangre impacientes "pera adresar e adobar lo quels convenia pera disciplinarse en lo dia del divendres sanct", pidieron las llaves de la Casa. Al serles denegadas, se agenciaron llaves falsas y fueron con ellas a abrir la Casa-Cofradía, "violentment e contra voluntat dels dits confrares". Hallábanse presentes varios de ellos, y al pretender impedirles que abrieran con llaves falsas y entrar en ella, "vingueren a les mans ab gran scandel e avolot e si nos trobara alli lo llochtinent del Justicia quels paciticasse, se seguiria algun gran inconvenient".

    Perseverando los de la Sangre en su decisión, y escudados con la fuerza que les otorgaba la provisión del Vicario General "entraren en dita casa ab les dites claus feytisques, obriren aquella violentment sens auctoritat... se apoderaren de aquella entrant... e fent tot allo quels fonch ben vist".

    Entablose así el ruidoso pleito entre ambas Cofradías, que nos ha suministrado estos datos fundacionales de la Cofradía de la Sangre.

    Cuánto tiempo duró esta tensión de ánimos? Cuándo consiguieron los de la Sangre su "Casa-Confraria"?

    La solución a estos interrogantes sólo puede ser la conjetura razonada, pues igualmente ignoramos la fecha en que se extinguió aquella Hermandad de Jesucristo, instituida en 1401 por el Serenísimo Infante don Martín, Señor de la Villa, "ab supplicacio de Pere Pasqual y Pere Julia de Sancta, preveres, dins los murs de aquella", integrada por "persones simples lauradors", y las vicisitudes por las que tuvo que pasar la Cofradía de la Sangre hasta el año 1772 en el que comienza el Libro de Actas más antiguo existente, quien nos la presenta ya instalada en la Iglesia de la Sangre.

    Dejando, pues, los 68 años que median entre el inicio del pleito entre ambas Cofradías, 1574, y la inauguración de la nueva Parroquia, extramuros de la Villa, 1642, al campo de la conjeturación, hasta que nuevos documentos alumbren las nebulosidades de los antedichos 68 años, podemos afirmar que a partir de la última fecha, la Cofradía de la Sangre de tal manera se identificó con la "Sglesia vella", que hasta nuestros días es conocida y denominada "La Iglesia de la Sangre".

    A su sagrado recinto, a su recoleta penumbra de templo clausurado se recogieron otras Cofradías; únicamente nominaremos aquellas que puedan ser avaladas por algún documento.

    La Cofradía de la Minerva, como lo confirma "Una Bulla Pontificia dada en Roma en lo any de la Encarnació del Señor 1609 en la qual lo Sumo Pontifice confirma la fundacio de la Cofradia de la Minerva fundada en la Parrochial de la present Vila de Liria ab moltes indulgencies plenaries y altres concesions expresades en dita Bulla".

    En el «Llibre de Capitols de Liria» del Clero, Fol. 290, vuelto, leemos lo siguiente:

"Agost 1758.-Festa de les Fadrines de la Esgíesia de la Sanch.--ltem Per quant per part del Señor Retor fonc Proposat, que les Señores = 30 Doncelles, que rezen el Rosari en la Cofradía de la Sanch del Señor, volien fer en dita Esgíesia en la 4~ Domínica de Setembre una festa; y que esta es compondría de una Misa Cantada = Processo que eixiría de dita Esglesia, baixaria a la Plaza, per la Vall, y pujara o tornara a dita Esglesia per la Carnicería de la Plaza; y demes Completes cantades; per tant determinen dits Señors que convenia en que es fera dita funcio en les circunstancies, que es demanen".

    En el Libro de Actas de la Cofradía de la Sangre, en fecha 2 de abril de 1888 se determina reparar el tejado de la Iglesia; entre los medios recaudados para tal efecto se cita la "ayuda de los Cofrades de la Divina Pastora que ayudaron con dos peones diarios gratis". Aun recordamos que por los años 1920, los domingos, hacia las tres de la tarde, se congregaban en dicha Iglesia los citados Cofrades para rezar el Rosario a la Divina Pastora, acompañado de una cantoría al inicio de cada misterio. La letra del estribillo decía:

Acogednos afable,
Pastora pía,
pues devotos decimos:
Ave María.

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