Las Procesiones

        "Cofradía de la Sang"      Llíria

Vestas ] Personajes ] Música ] Hoy ]

Semana Santa en Llíria
Cortejos procesionales en el primer tercio del Siglo IXX

    Transcripción del articulo realizado por Amadeo Civera, para el programa de la semana Santa del año 1997.

    Llíria, tras ser reconquistada en el año 1240 y prontamente convertida en Villa Real, fue repoblada por familias de cristianos viejos en los años 1248 y 1249, marcando con su carácter y costumbres una nueva personalidad propia, y su morería totalmente despoblada en 1386.

    Fe recia de sus pobladores medievos, que queda patente en el templo construido "ex-novo" entre 1260 a 1273, dedicado en honor de Nuestra Señora Santa Maria. Son tiempos en que la parroquia desempeña una importante función como lugar de reunión común, centro de vida social, de justicia, de reparto de limosnas a los necesitados y de asilo. Rápidamente surgen en ella la fundación de cofradías piadosas y hermandades, instituciones cristianas medievales para la práctica de la caridad y devoción, dando asistencia a los "pauperis Christi", pobres de Cristo, y a los "pauperibus verecundantibus", pobres vergonzantes, que, según la mentalidad de la época, representan a Cristo, al que hay que ayudar formando parte como elemento consustancial en la sociedad de entonces.

    Hermandades y cofradías que a más de los cultos privados trataron de fomentar las diversas manifestaciones externas y públicas del fervor religioso por medio de procesiones, expresión pública de religiosidad popular.

    Según documento del año 1574, existen en nuestra Villa, la Hermandad de Jesucristo, fundada en el año 1401 e instituida en el viejo hospital o casa de Jesu Christ, administrada por dicha Hermandad y compuesta por "personas simples lauradors"; en fechas coetáneas debió fundarse la Cofraría de la Gloriossísima Verge María, ubicada en la casa almoina de En Cantillo a finales del 1300 (1387?), institución destinada a albergar a determinadas clases de necesitados, "pobres vergonyants i despoderats", y los flagelantes o disciplinantes que participaban en "ramat e processo de disciplinants lo divendres sant", que a mediados del siglo XVII originaron la Cofradía de la Preciosa Sanch de Jesu Christ, establecida en la primitiva parroquia de Santa María en el año l642. Tanto la Hermandad de Jesucristo, como la Cofradía de la Gloriosísima Virgen María y los flagelantes, han tenido sus propias manifestaciones de culto público. Concretamente las dos primeras fueron genitoras de los religiosos cortejos de Pasión desde el siglo XIV y encargadas de las procesiones que en aquellos tiempos celebraba nuestra Villa. Con posterioridad al surgir en el siglo XVII la Cofradía de la Preciosísima Sangre de Jesucristo y en el siglo XVIII la Cofradía de Nuestra Señora de los Dolores, fundada en la nueva parroquia en el año 1768, aquellas más antiguas quedaron refundidas en éstas, que son herederas de la tradición y del espíritu de piedad de sus antepasados, encargadas de conservar y transmitir de generación en generación la preparación y celebración de las procesiones de Semana Santa en Lliria.

    Cortejos procesionales solemnes, los más antiguos de nuestra población, de cofrades que visten traje talar penitencial, formado por túnicas o vestas negras de larga cola, indumentaria que se ha transmitido a modo de ordenanzas del buen vestir, andar y reverenciar a Dios, e iluminándose con hachas al viento, estandartes y guiones; además de artísticas imágenes que constituyen el más destacado motivo de la singladura espiritual. Todo ello contribuye a realzar el vistoso conjunto y pone en evidencia la piedad, veneración y fervor de la población hacia las imágenes de mayor devoción.

    Lliria, pueblo celoso guardador de este maravilloso legado y de sus mejores tradiciones, conserva, muestra y hace patente en las fervorosas procesiones de Semana Santa su fe, rememorando la magnitud del deicidio en las escenas de la Divina Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo.

    Procesiones de penitencia y silencio, pues éste fue su origen y en donde más hondamente exterioriza su fervor religioso, recorriendo las principales calles con luctuosa solemnidad, por la hora de la noche en que se celebran, por el recogimiento de la gente, lo severo del traje de los penitentes o cofrades, la plástica representación de Santos y de los martirios de Cristo.

    Manifestaciones religiosas que inicialmente discurrían por dentro del recinto amurallado de la Villa Antigua y han ido evolucionando a través de los siglos con nuevos itinerarios, nuevas imágenes y nuevas andas; no obstante, hemos localizado una curiosa descripción decimonónica (1841), que transcribimos completa porque se ajusta con apenas diferencias con las que se celebran en la actualidad.

    Bajo el título "De la Semana Santa en varios pueblos de Valencia, inclusa esta ciudad", Basilio Sebastián nos hace la siguiente narración respecto a Llíria:

    "Existe en la Villa de Liria una iglesia titulada de la Sangre, que según el canónigo Cortés fue obra de los árabes que la tuvieron por mezquita, la que se halla en el monte de la antigua población cerca de la plaza de Pompeyo. En esta iglesia que dejó de ser parroquia en 1642 por haberse concluido la actual de San Miguel?, existe un Cristo que cuida la cofradía de la Sangre, que es la que tiene a su cargo las funciones de Semana Santa, empieza sus ejercicios el Jueves Santo a las seis de la tarde con una procesión en la que los hermanos vestidos de túnicas encarnadas conducen en andas las imágenes de la Soledad, la Magdalena, San Pedro, el Ecce-Homo, la Oración del Huerto, el Nazareno y el Cristo de la Sangre. A los pasos expresados preceden unas banderolas negras, en que está pintada la Santa Faz, dos tambores enlutados y una bocina fúnebre, cuyos sonidos tristes indican la santidad del día. Delante del Cristo van sesenta parejas con túnicas de cola y caperuzas negras, ceñidas con cinto de terciopelo con broche de plata, en que están de relieve los signos de la Pasión; llevan guante blanco y hacha encendida en la mano. Presiden la procesión el Prior que es un beneficiado de la parroquia, el clavario y demás mayorales que han salido por suerte entre los vocales, los que van vestidos como los demás hermanos pero con la capucha caída y sombrero puesto. Si hay tropa acompaña un piquete, y detrás de éste va una porción de devotas con mantillas negras, y entre las dos filas que acompañan la procesión en las que suelen ir dos mil almas, van niñas ricamente vestidas, llevando en sus manos los signos de la Pasión y niños con túnicas negras, caperuza a la espalda, bonete en la cabeza, y un pendoncillo negro en las manos. Luego que la procesión vuelve a entrar en la iglesia de la Sangre, se sortea entre los cofrades un cristo de plata de tamaño de dos pulgadas y de 30 escudos de valor, precediendo a todo esto el sermón de Pasión, titulado "de la bofetada", en el que los concurrentes se la dan, por cierto, muy fuerte y con la mayor devoción.

    Se santifica el viernes en la villa de Liria con dos procesiones: una que sale a las siete de la mañana de la parroquia, con los mismos preparativos de trompetas, tambores y banderolas que con referencia al día anterior dijimos al hablar de esta villa, en la que se conducen la Virgen de los Dolores que da nombre al acto, y un Santo Cristo, acompañados estos pasos por la cofradía del primero, y la de la Sangre. A las ocho de la noche sale la segunda procesión, que es la del Santo Entierro, en la que se conduce a la iglesia de la Sangre el Sepulcro de Cristo, llevado por los beneficiados de la parroquia, y precedido de los cofrades cubiertos con sus túnicas de caperuza, niños con ellas arrastrando por el suelo, pendones negros, y custodiado el Señor por cuatro sayones con armadura de hierro y lanzas en la mano".

    Desarrollo de las tres procesiones que ya se celebraban en Lliria a comienzos del siglo XIX, muy similares a las actuales del Jueves Santo que se inicia en la iglesia de la Sangre y sale a las diez y media de la noche, en ella los encapuchados, "capurruchos", llevan tocada la cabeza con el clásico capirote afilado y oculto el rostro con el antifaz caído. Con esta manifestación se rinde tributo al gran drama del Calvario y en la que se pide limosna invocando " A la Sang de Jesu Crist", a la Preciosísima Sangre de Jesucristo. Visitando en devota concurrencia los Monumentos de las iglesias donde yace Cristo ejecutado.

    La del Viernes por la mañana, llamada de Nuestra Señora de los Dolores, que sale de la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, portando un magnífico estandarte o guión de finales del siglo XVIII y en ella la limosna se pide en nombre de la titular " A la Mare de Deu dels Dolors". Y la solemne del Viernes por la noche, que es conocida por la procesión del Santo Entierro, que finaliza en la iglesia de la Sangre.

    Todas con bellas imágenes aureoladas por la tradición, pasos de una sola figura que representan el dolor y sufrimiento de Jesús para salvarnos y que nos ayudan a comprender e interpretar su culto a la Pasión y Muerte de Nuestro Señor, con andas de valor artístico y el acompañamiento de música sacra interpretada por las Bandas de Llíria.

    Estamos asistiendo a un renacer de estas fiestas sagradas, a momentos de gran espíritu cofradiero y de afán creador, de dignificación y ansia de perfeccionamiento. Espléndida realidad y gozoso porvenir de la Semana Santa de Llíria.

Vestas ] Personajes ] Música ] Hoy ]